En la actualidad, vivimos
rodeados de avances tecnológicos y continuo cambio. Hay una demanda creciente
en cuanto a la aplicación de conceptos científicos y claramente en cuanto el
desarrollo de habilidades relacionadas a la practica científica y tecnológica.
Con el paso de los años,
nuestro país ha avanzado significativamente en las áreas de la ciencia y
tecnología, a pesar de estos avances, no nos encontramos lo suficientemente
desarrollados con respecto a la demanda a nivel mundial. Es por esta razón que
Costa Rica requiere llevar a cabo y poner en práctica estrategias que promuevan
el carácter científico y habilidades tecnológicas.
Dentro de los objetivos
del sistema educativo, debería de estar el mejorar la calidad de vida y además
crear para cada ciudadano, un panorama global que le permita estar en la
capacidad de resolver cualquier situación a la que se enfrente (2006). Si bien
es cierto, el MEP está incentivando el desarrollo de clases de modo indagador,
los docentes requieren un apoyo mayor en cuanto al desarrollo de estrategias
para llevar a cabo este objetivo. Ahora bien, el estudiante, durante el proceso de enseñanza aprendizaje, debe de desarrollar ciertas competencias, como el pensamiento crítico, la resolución de problemas, la auto-reflexión, autoevaluación y cooperación, y ademas, el desarrollo de valores morales y sociales. (Salas, 2007)
Estas habilidades se logran desarrollar
mediante la experimentación, pues se brindan
elementos requeridos para que el estudiantado encuentre la respuesta a los
problemas planteados a situaciones expuestas y además se logra orientar el
camino que debe recorrer para una determinada situación, logrando generar un ser
autónomo a partir de desarrollar su pensamiento crítico. Así como también se
logra generar una afinidad o acercamiento al trabajo en equipo, así como se
logra también, desarrollar la creatividad crítica en el estudiantado. (Lemke,
2006). Así como también, es evidente que se logra generar, por medio de la
experimentación e investigación, el interés por parte del estudiantado, pues se
pone en evidencia lo estudiado en la teoría y así se logra, adicionalmente, aprendizajes
significativos.
Referencias:
Salas, F. (2007). Educación e
investigación y desarrollo en América Latina en los últimos treinta años.
Revista Educación (29-43).
Lemke, J. (2006). Investigación didáctica. Estados Unidos: Universidad de Michigan.

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